
Hola, soy un billete de 10 soles. Me siento valioso hoy, por sobre los demás días…
Salí de un bolsillo, sujetado por la mano de un joven, que llevaba un anillo de plata en el dedo meñique. Los dedos largos, pero a la vez anchos sujetaron mi pequeño cuerpo y fui colocado sobre una pequeña mesa. Al dar una vista rápida al lugar, me percaté de otras cinco mesas colocadas de forma irregular, cada una con dos sillas blancas y pequeñas, afiches en las paredes, con imágenes de postres deliciosos, al fondo, vi un par de mostradores, y dentro de ellos había infinidad de postres iguales o mejores aun, de los que estaban en los afiches...
Nunca había estado en un lugar así, pero había oído hablar acerca de él... era una heladería, levante la vista y mire a una preciosa señorita, tenia unos ojos angelicales, y una mirada que expresaba dulzura, su cabello recogido en una cola la hacía ver muy bonita, llevaba un polo sin mangas de color morado con líneas rosas, pude ver en sus manos un ligero vaivén, estaba ligeramente nerviosa.
Fue entonces que el joven se levantó y se dirigió hacia un afiche colocado sobre una columna. Desde donde yo estaba no podía ver bien... aunque luego comprendí de que se trataba, el joven miro el afiche con atención y con una voz algo nerviosa pregunto a la señorita que le gustaría comer, le dijo el nombre de algunos helados. El nombre de cada uno, sonaba más apetitoso que el anterior, la chica escuchó con atención mientras miraba al joven, se quedó un momento en silencio y luego le respondió que comería lo que él comiera, el joven se acerco al mostrador. Escuche el pedido de dos helados, la señorita detrás del mostrados le preguntó los sabores que deseaba que lleve su helado. El joven dio los nombres de tres sabores y a continuación le preguntó a su compañera los sabores que deseaba, con un poco de nerviosismo ella empezó a mover sus labios, pronunciando despacio los nombres. La joven detrás del mostrador preparó rápidamente los helados y se los entregó al joven. Este, se apresuró y los llevo a la mesa, le entregó el helado a la señorita mientras miraba sus ojos, vi como las mejillas de la señorita se ruborizaban mientras miraba al joven, este se sentó y se dispuso a comer su helado, desde donde yo estaba este se veía impresionante: una copa de vidrio con hermosos detalles que contenía grandes bolas de helado en su interior, una rosada, una blanca con pequeñas motas negras, y una color crema. El calor hizo que empezara a derretirse hasta que una gota cayó sobre mi... fue lo más delicioso que había tenido contacto conmigo, mientras tanto, veía como el joven hablaba con la señorita, se reían, comentaban cosas de su vida y comían sus respectivos helados con entusiasmo.
En un momento la muchacha le preguntó a que sabia el helado del joven, este amablemente la invitó a probar, pero antes de que la chica pudiera sujetar su cucharilla, el joven había tomado con la suya un pedazo de su helado y lo acercó a los labios de la señorita, esta lo saboreo durante un momento, mientras el joven la observaba. Cuando la señorita terminó de comer el pedazo de helado el joven hizo algo que ella posiblemente no esperaba... colocó su cucharilla dentro de su helado y rápidamente antes de que la señorita tome su cucharilla de nuevo, le tomo de las manos y la miró a los ojos. La señorita miró a los ojos del joven, este tenia un aire que demostraba seriedad, pero no le servia de nada para ocultar su nerviosismo, la chica le preguntó que pasaba, el joven entones tomo aire y antes de que la muchacha pudiera decir algo más, empezó a decir con una voz muy dulce lo siguiente: -Te conozco desde hace poco tiempo, pero ese tiempo me ha servido enormemente para descubrir en ti muchas cosas que me gustan, la forma en que me hablas, en la que escuchas lo que digo, la forma en que caminas en la que te ríes, en como no temes mostrar tu alegre corazón. Hoy desperté con un objetivo y ese era decirte cuanto te quiero- Así que te lo diré, te quiero, con todo mi corazón, apareciste en mi vida y alegraste todos los momentos tristes, ahora no sé lo que dirás, pero antes de que digas cualquier cosa, te preguntaré, ¿quieres estar conmigo?- el joven se quedo callado, la señorita visiblemente nerviosa bajo la mirada sin soltar las manos del joven, suspiró y le dijo: -yo también he aprendido a ver en ti a una persona muy especial, todo lo que haces fascina mis ojos incluso las cosas tontas que puedes hacer en unos momentos se convierten en dulces, también te quiero y estuve esperando el momento para decírtelo, pero te me haz adelantado, así que la única respuesta que puedo darte es sí. Sí quiero estar contigo y ser feliz a tu lado-. En la cara del joven se alojó una sonrisa muy grande, se acercó a la señorita muy despacio y cerro los ojos, la señorita hizo lo mismo, sus labios se juntaron mientras se abrazaban, se habían sumergido en un profundo beso, duró unos cuantos minutos, cuando terminaron pude ver la expresión de felicidad en sus rostros.
Fue entonces que el joven me tomó de nuevo entre sus manos, estaban más cálidas que antes, me llevó con cuidado al mostrador y me entregó a la señorita que me esperaba con una gran sonrisa. Esta me recibió mientras le decía al chico:- felicidades van a ser muy felices los dos, hasta luego y buena suerte-. Vi como se levantaban de su mesa y se alejaban. Antes de que entrara en un pequeño cajón, escuche como él le decía dulcemente: TE AMO.
Hoy me di cuenta de que fui muy valioso, pues serví para que un amor naciera. Soy feliz, espero poder ver un momento así de nuevo. Les dejo, cuídense…
Gracias a la colaboracion de haru, ella me ayudo a corregir la entrada.... muchas gracias amiga haru eres una gran amiga
Salí de un bolsillo, sujetado por la mano de un joven, que llevaba un anillo de plata en el dedo meñique. Los dedos largos, pero a la vez anchos sujetaron mi pequeño cuerpo y fui colocado sobre una pequeña mesa. Al dar una vista rápida al lugar, me percaté de otras cinco mesas colocadas de forma irregular, cada una con dos sillas blancas y pequeñas, afiches en las paredes, con imágenes de postres deliciosos, al fondo, vi un par de mostradores, y dentro de ellos había infinidad de postres iguales o mejores aun, de los que estaban en los afiches...
Nunca había estado en un lugar así, pero había oído hablar acerca de él... era una heladería, levante la vista y mire a una preciosa señorita, tenia unos ojos angelicales, y una mirada que expresaba dulzura, su cabello recogido en una cola la hacía ver muy bonita, llevaba un polo sin mangas de color morado con líneas rosas, pude ver en sus manos un ligero vaivén, estaba ligeramente nerviosa.
Fue entonces que el joven se levantó y se dirigió hacia un afiche colocado sobre una columna. Desde donde yo estaba no podía ver bien... aunque luego comprendí de que se trataba, el joven miro el afiche con atención y con una voz algo nerviosa pregunto a la señorita que le gustaría comer, le dijo el nombre de algunos helados. El nombre de cada uno, sonaba más apetitoso que el anterior, la chica escuchó con atención mientras miraba al joven, se quedó un momento en silencio y luego le respondió que comería lo que él comiera, el joven se acerco al mostrador. Escuche el pedido de dos helados, la señorita detrás del mostrados le preguntó los sabores que deseaba que lleve su helado. El joven dio los nombres de tres sabores y a continuación le preguntó a su compañera los sabores que deseaba, con un poco de nerviosismo ella empezó a mover sus labios, pronunciando despacio los nombres. La joven detrás del mostrador preparó rápidamente los helados y se los entregó al joven. Este, se apresuró y los llevo a la mesa, le entregó el helado a la señorita mientras miraba sus ojos, vi como las mejillas de la señorita se ruborizaban mientras miraba al joven, este se sentó y se dispuso a comer su helado, desde donde yo estaba este se veía impresionante: una copa de vidrio con hermosos detalles que contenía grandes bolas de helado en su interior, una rosada, una blanca con pequeñas motas negras, y una color crema. El calor hizo que empezara a derretirse hasta que una gota cayó sobre mi... fue lo más delicioso que había tenido contacto conmigo, mientras tanto, veía como el joven hablaba con la señorita, se reían, comentaban cosas de su vida y comían sus respectivos helados con entusiasmo.
En un momento la muchacha le preguntó a que sabia el helado del joven, este amablemente la invitó a probar, pero antes de que la chica pudiera sujetar su cucharilla, el joven había tomado con la suya un pedazo de su helado y lo acercó a los labios de la señorita, esta lo saboreo durante un momento, mientras el joven la observaba. Cuando la señorita terminó de comer el pedazo de helado el joven hizo algo que ella posiblemente no esperaba... colocó su cucharilla dentro de su helado y rápidamente antes de que la señorita tome su cucharilla de nuevo, le tomo de las manos y la miró a los ojos. La señorita miró a los ojos del joven, este tenia un aire que demostraba seriedad, pero no le servia de nada para ocultar su nerviosismo, la chica le preguntó que pasaba, el joven entones tomo aire y antes de que la muchacha pudiera decir algo más, empezó a decir con una voz muy dulce lo siguiente: -Te conozco desde hace poco tiempo, pero ese tiempo me ha servido enormemente para descubrir en ti muchas cosas que me gustan, la forma en que me hablas, en la que escuchas lo que digo, la forma en que caminas en la que te ríes, en como no temes mostrar tu alegre corazón. Hoy desperté con un objetivo y ese era decirte cuanto te quiero- Así que te lo diré, te quiero, con todo mi corazón, apareciste en mi vida y alegraste todos los momentos tristes, ahora no sé lo que dirás, pero antes de que digas cualquier cosa, te preguntaré, ¿quieres estar conmigo?- el joven se quedo callado, la señorita visiblemente nerviosa bajo la mirada sin soltar las manos del joven, suspiró y le dijo: -yo también he aprendido a ver en ti a una persona muy especial, todo lo que haces fascina mis ojos incluso las cosas tontas que puedes hacer en unos momentos se convierten en dulces, también te quiero y estuve esperando el momento para decírtelo, pero te me haz adelantado, así que la única respuesta que puedo darte es sí. Sí quiero estar contigo y ser feliz a tu lado-. En la cara del joven se alojó una sonrisa muy grande, se acercó a la señorita muy despacio y cerro los ojos, la señorita hizo lo mismo, sus labios se juntaron mientras se abrazaban, se habían sumergido en un profundo beso, duró unos cuantos minutos, cuando terminaron pude ver la expresión de felicidad en sus rostros.
Fue entonces que el joven me tomó de nuevo entre sus manos, estaban más cálidas que antes, me llevó con cuidado al mostrador y me entregó a la señorita que me esperaba con una gran sonrisa. Esta me recibió mientras le decía al chico:- felicidades van a ser muy felices los dos, hasta luego y buena suerte-. Vi como se levantaban de su mesa y se alejaban. Antes de que entrara en un pequeño cajón, escuche como él le decía dulcemente: TE AMO.
Hoy me di cuenta de que fui muy valioso, pues serví para que un amor naciera. Soy feliz, espero poder ver un momento así de nuevo. Les dejo, cuídense…
Gracias a la colaboracion de haru, ella me ayudo a corregir la entrada.... muchas gracias amiga haru eres una gran amiga
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